Clases
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Clases y notas sobre teología, trabajo, espiritualidad y discernimiento del tiempo presente.
Rutas de estudio
Temas destacados de enseñanza bíblica
Espiritualidad
Un Dios que se deleita en ti
Un Dios que se deleita en ti
El evangelio derriba el temor que dice: "Debo volverme santo antes de poder ser amado". En Jesús, Dios nos recibe primero y nos forma dentro de ese amor, para que crezcamos no como personas que se esconden, sino como hijos que aprenden a venir al Padre.
La raíz de la fe
La raíz de la fe
La comunidad y los líderes pueden ser canales preciosos de la gracia de Dios. Pero cuando el canal se convierte en la raíz, la fe se tambalea cada vez que las personas se tambalean. Recibimos a las personas como dones y honramos la comunidad como medio de gracia, pero la raíz más profunda de la fe debe hundirse en Dios mismo.
Entrenamiento y Formación
Entrenamiento y Formación
La formación importa, pero la formación por sí sola no puede hacer nueva a una persona. El cambio cristiano no es un estallido repentino de celo ni una recarga de una sola vez; es el crecimiento lento de la vida nueva que da el Espíritu. La formación debe servir esa vida y ayudarla a crecer.
Espíritu, alma, cuerpo y orden
Espíritu, alma, cuerpo y orden
El cuerpo no es un enemigo que debamos aplastar, y el alma no es un espacio que debamos dejar sin gobierno. Cuando el espíritu se vuelve hacia Dios, el alma sostiene esa dirección y el cuerpo es cuidado dentro de ese orden. La vida deja de estar gobernada por el apetito y se ordena por un espíritu abierto a Dios.
Hexágono
El hexágono
El crecimiento hexagonal no es presión para ser perfecto en cada área. Dios no usa solo una parte fuerte de nosotros; forma a toda la persona. Dejamos de depender de una sola fortaleza y llevamos también nuestros lugares débiles delante de Dios para volvernos más firmes y duraderos.
Libertad de pensamiento
Libertad de pensamiento
La libertad de pensamiento no significa que nunca aparezcan pensamientos no deseados. Pueden surgir, pero no son mi identidad ni mi señor. Esta libertad nos saca de la condenación, el temor y los pensamientos recurrentes, y nos devuelve, en el Espíritu, a la vida que Dios nos confía hoy.
Carácter
Autoestima Saludable
Autoestima Saludable
Una autoestima sana no es la capacidad de seguir convenciéndome de que soy impresionante. Es la capacidad del corazón de recibir otra vez mi propia existencia en Dios, incluso cuando se sacuden las condiciones de las que dependía. Dejamos de probar el yo por logros y aprobación, y aprendemos a estar delante de Dios como personas amadas.
La espera
La espera
Esperar no es rendirse. Es la fe que deja la impaciencia de cambiar a las personas a mi velocidad y confía en el tiempo que Dios está tomando en ellas. Es un amor que no descuida ni fuerza, sino que sigue plantando y regando con el tiempo.
El ritmo de Dios
El ritmo de Dios
Confiar en Dios significa entregarle más que el resultado final. Significa poner delante de Él mi calendario y el deseo de probarme. El corazón deja de arrastrar la obra de Dios con impaciencia y entra en una manera más limpia y silenciosa de servir al ritmo de Dios.
Orgullo y humildad
Orgullo y humildad
El orgullo no nace simplemente de tener muchos dones. Comienza cuando el corazón intenta usar esos dones fuera del lugar que Dios le confió. La humildad no consiste en fingir pequeñez; es la fe que usa correctamente los dones de Dios dentro del amor y el orden.
Madurez y estaciones
Madurez y estaciones
El ministerio y la comunidad tienen estaciones de crecimiento visible, pero también inviernos en los que parece no ocurrir nada. Sin embargo, el invierno no siempre es el final. Puede ser la estación escondida en la que Dios profundiza a las personas y prepara lo que viene después.
Equilibrio
Equilibrio
El equilibrio no significa hacer las cosas a medias. Es la madurez que nos permite caminar durante mucho tiempo por el camino que Dios nos confió. Cuando discernimos cuándo sostener y cuándo soltar, cuándo avanzar y cuándo esperar, tanto las personas como el ministerio pueden permanecer sanos.
Ministerio
Missio Dei
Missio Dei
Missio Dei no significa vestir mi propio plan con el nombre de Dios. Dios inicia la obra primero, y nosotros nos unimos a lo que Él está haciendo en los lugares a los que nos envía. El ministerio debe salir de la autojustificación y entrar en una participación obediente en la obra de Dios.
Elías y Eliseo
Elías y Eliseo
La victoria de Elías en el monte Carmelo fue intensa, pero Dios no terminó su obra con un solo momento explosivo. La pregunta más profunda no es solo si ocurrió un gran evento, sino qué queda después en las personas y la comunidad. Pasamos del celo que consume a las personas hacia un ministerio que levanta a la siguiente generación.
Iglesia y Orden
La iglesia y los ministerios paraeclesiales
La diferencia entre iglesia y ministerio paraeclesial no es solo una diferencia de forma organizacional. El ministerio paraeclesial puede ser una herramienta valiosa para tareas específicas, pero no puede reemplazar a la iglesia. Debemos preguntar si los dones y el liderazgo sirven al cuerpo de Cristo o si se deslizan hacia juzgarlo y sustituirlo.
El amor y el servidor
El amor y el servidor
El amor no termina con un buen corazón. Para que el evangelio llegue a ciertas personas, quizá deba aprender su lenguaje, construir confianza y vestir la ropa que les ayuda a escuchar. Los títulos, la experiencia y el conocimiento social no son herramientas de autojustificación, sino preparación que el amor toma para alcanzar a más personas.
El evangelio y el discipulado
El evangelio y el discipulado
La meta del discipulado no es producir personas que cumplan bien las reglas. La Escritura y la formación importan, pero deben servir al propósito más profundo de ayudar a una persona a amar más a Dios. La ley y la estructura se releen en Cristo para formar un discipulado que profundiza el corazón en el nuevo pacto.
La ley y el cuidado pastoral
La ley y el cuidado pastoral
El cuidado pastoral no consiste en repetir las mismas palabras a todos. Algunos necesitan primero alimento y seguridad; otros necesitan dirección y responsabilidad. Un cuidado sano une el discernimiento pastoral que lee la condición de una persona con el acompañamiento evangélico que conoce tanto el beneficio como el límite de la ley en el nuevo pacto.
Trabajo y espiritualidad
Trabajo y espiritualidad
Trabajo y espiritualidad
El trabajo no es solo una manera de ganar dinero. Para los cristianos, el trabajo es un lugar donde aprendemos responsabilidad, practicamos el amor de manera concreta y hacemos que el evangelio sea digno de confianza en la vida diaria. El ministerio autosostenible no es independencia, sino una forma de amor, y la diligencia y la excelencia se convierten en servicio.
Ministerio autosostenible (1)
Ministerio autosostenible (1)
La misión no comienza solo cuando alguien es enviado a un campo específico. El evangelio puede encarnarse donde trabajamos, construimos relaciones y vivimos dentro de una sociedad. El ministerio autosostenible no es una estrategia de supervivencia, sino una forma de vida para un servicio más libre y duradero.
Ministerio autosostenible (2)
Ministerio autosostenible (2)
El ministerio autosostenible no es simplemente una forma de sobrevivir sin apoyo. Mantiene el evangelio en el centro y recibe el trabajo, las finanzas y la habilidad profesional como herramientas que sirven a ese centro. No romantiza la pobreza ni convierte los recursos en meta, sino que devuelve la gracia común al propósito del evangelio.
